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Los orígenes de la feria de julio son en definitiva comerciales, se trataba de retener a la gente en la ciudad evitando la salida al campo y a la playa de los “consumidores”. En famosas las corridas de toros que celebraba el Hospital de Valencia en torno a las fiestas de San Jaime y Santa Ana, día 26 de Julio, que atraían a mucha gente de los alrededores y conseguía que alguna se quedara. Pero los comerciantes no se conformaron con eso y propusieron o más bien hicieron una de las primeras iniciativas de turismo ciudadano, así venderían más refrescos y muchos artículos de la época, proliferaron por aquel entonces las paraetas más variadas, con panotxas, los primeros melones y sandías del año, cocos o porrat. Esta celebración, ya centenaria, consigue su mayor fuerza a principios de siglo, inmediatamente después de la exposición de 1909, con la batalla de flores como fuerte en cuanto a espectáculo. Aunque tiene sus orígenes en 1891, con impresionantes carrozas que ademá s eran todas de flor. Cosa casi imposible ahora por el coste de la misma y que harían que las carrozas costasen una fortuna. Hoy se planta única y exclusivamente el clavellón, amarillo y naranja, de diferentes tamaños para la batalla, por parte de tres o cuatro “plantadores”, que lo recogen el día de antes para que esté aun fresco y pueda lucir en la olorosa batalla. En aquella época la aristocracia y la alta burguesía local mostraban sus mejores galas en un desfile de carruajes adornados con flores y hermosos tapices de la plaza de toros a la feria, daban una vuelta y regresaban, lanzando a la gente, que le gustaba mirar, pétalos, hojas, flores, serpentinas y confeti. Estos también respondían con las mismas armas. Otra etapa donde adquiere fuerza fue en la posguerra, al oficializarse ya había un programa serio de actos, con la batalla de flores, espectáculos pirotécnicos, taurinos y fiestas para darle más realce, alguno de los espectáculos era muy curioso, como las carreras de motos, con y sin sidecar, las carreras de patines de roces, carreras de camareros… Pero llegó el seiscientos y la televisión y la gente cambió antes venían del pueblo y ahora nos vamos al pueblo, la gente salía con los primeros calores fuertes del verano. No había otro sitio mejor donde ir y se lo pasaba bien allí. Los niños en las atracciones, los jóvenes en los pabellones, donde ellas estrenaban sus vestidos de verano o en los puestos donde te podías refrescar tomando un melón o una horchata, ahora con el amplio abanico de posibilidades cines y terrazas, la feria a perdido vida. Aunque parece que la batalla de flores por su fuerte arraigo en la sociedad, continuará su centenaria andadura en la Alameda, cada vez que se ha intentado hacer en otro lugar a sido un fracaso. Hoy en día se realiza un espectacular desfile de carrozas adornadas con flores naturales, calesas, grupas que recorren el Paseo de la Alameda tanto para en un primer momento poder admirar los trabajos realizados y así premiar a aquella que vaya mejor engalanada, como, y a un sonido de carcasa, empezar lo que es en sí la Batalla de Flores entre las señoritas de las carrozas y el publico que ha comprado los palcos (recintos) a ambos lados del Paseo de la Alameda, mientras las carrozas hacen un recorrido circular sin salir de los margenes marcados. Las flores son miles de "clavelones" que surcan el aire durante cerca de 1 hora, dejando finalmente una preciosa alfombra multicolor a lo largo del Paseo de la Alameda. En las carrozas participan tanto las Falleras Mayores de Valencia y sus Cortes de honor ataviadas con el traje regional, como las ya señoritas y niñas preseleccionadas para poder pertenecer a la Corte del próximo ejercicio fallero, así como las representantes de las Cortes del año anterior, la Bellea del Foc (representante de las fiestas de Alicante) y su Corte de honor y también la Gallatera Mayor (representante de las fiestas de Castellón) y su Corte como representantes de las diversas Casas Regionales y miembros de comisiones de fallas. Unas, como ya he dicho, ataviadas con sus respectivos trajes regionales y otras con disfraces relacionados con la temática de su carroza. Lo que no suele faltarle a ninguna de ellas, y pobre si alguna se despista, aunque parezca increíble es una "raqueta" bien forrada para poderse defender de los ataques del publico y los lanzamientos de clavelones, ya que en más de una ocasión se ven obligadas a usar de escudo o a devolver los clavelones al público tal partido de tenis se tratara. Con todo y con eso, la diversión está asegurada. El hecho de comentar que se compran los recintos donde poder estar más cerca de las carrozas y que además están provistos de sillas y grandes cubos llenos de flor (y algún habitante de las mismas no invitado), es porque desde hace algún tiempo parece que volvía el hecho de ser la burguesía la que disfrutaba del evento, quedando el publico en general aislado por las vallas del recinto, no pudiendo acceder a las flores, cosa que indignó a los valencianos que estábamos acostumbrados a tomar parte ferviente en la misma. Dado que el paseo central de la Alameda está separado de los jardines por una especie de recoge aguas que hay que salvar con algún que otro salto y haciendo mención a la seguridad del publico, estas vallas han ido colocándose cada vez mas atrás, haciendo más difícil la participación del publico en general, cosa que no nos ha achantado para nada, ya que con o sin permiso de la autoridad nos las hemos ingeniado para estar cerca de la flor, y nosotros mismos tanto desde dentro de las vallas como de los recintos hemos conseguido que los visitantes atónitos por el espectáculo tomaran parte del mismo. Aquí no importa si conoces o no conoces, es una Batalla de Flores, así que a florazo limpio con todo el que se ponga por delante, por supuesto sin tomarla con nadie en especial, pero si dejando caer algún clavelón inesperadamente al mero espectador, que al final se entusiasma y acaba todo el mundo con flores por los aires incluso después de la carcasa de finalización de la misma, momento en el que la Batalla deja de ser oficial entre carrozas y público y pasa a ser del público contra el público. Todo esto terminará con una mascletá de colores sobre el fondo azul ya oscurecido de la ciudad. Para mi un momento de los más bonitos por el contraste de contraste de colores, ya que habitualmente se realiza cuando el cielo está oscuro. Un consejo si estáis por aquí, zapato cómodo para que no entre la arena de los jardines ni resbale el zapato al pisar la flor, y ropa de la que sepáis que podéis devolverle el color en el caso de que se manche de flor. Y ya solo faltan ganas de diversión, flores, agua (por el calor sofocante) y vuestra presencia.
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